Los tonos sanguíneos tienen una fascinación letal para nosotras las mujeres.
Ese rojo borgoña, rubí, vino, tomate, carmesí, fresa, escarlata, granate, frambuesa, cereza, coral, salmón, ladrillo, terracota, sangre y otros que no menciono para no alargar esta nota, son sinónimos de energía, poder, vitalidad, apasionamiento, fuerza, agresividad e impulso. Nos ayuda, desde el aspecto psicológico, a intensificar el metabolismo del cuerpo y a superar la depresión pero su uso excesivo aumenta la ansiedad, produce agitación y tensión.
El rojo en su forma más pura hay que saberlo llevar dependiendo la ocasión y el lugar. Si tienes que ir a un evento y quieres un color que aporte fuerza y valor y a su vez estabilidad y seguridad, definitivamente apuesta por el rojo.
Por ejemplo, en el ambiente laboral no es aconsejable por ser un color muy agresivo al igual que si vas a estar en una situación o discusión tensa.
La mujer que elige llevar un vestido rojo sabe llamar la atención y hace una afirmación imponente: sabe quién es y cuál es su lugar.
¿Qué Recuerda La Gente De Ti Después De Una Reunión?
Al terminar una reunión, las personas no solo recuerdan lo que dijiste, sino también cómo las hiciste sentir. Descubre los cinco aspectos que más influyen en la huella que dejas y cómo fortalecer tu comunicación para proyectar liderazgo, credibilidad e imagen profesional.





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